Fatiga y enfermedad renal están relacionadas. La enfermedad renal crónica puede provocar un estado de fatiga crónica que puede ser contrarrestado por un estilo de vida saludable.

¿Por qué se produce una enorme fatiga cuando un paciente con enfermedad renal se mueve?

La fatiga, presente en el 95% de personas con enfermedad renal crónica, se define como aquella sensación abrumadora y debilitante de agotamiento sostenido que afecta a las actividades de la vida diaria y que se relaciona con enfermedad cardiovascular, y por tanto mayor mortalidad, además de una menor probabilidad de recibir un trasplante (peor función renal).

¿Qué limitaciones existen a nivel pulmonar?

Respecto a esto, parece que una filtración glomerular baja se asocia con mayor probabilidad de sufrir enfermedades pulmonares, consecuencia de la inflamación crónica de bajo grado producida por la enfermedad renal crónica. Dichas patologías generarían cierta congestión pulmonar, lo cual produce una situación de hipoxia o falta de oxigeno, incapacitándonos para aumentar la ventilación durante el ejercicio, por ejemplo. Además, se genera una atrofia de los músculos respiratorios, reduciendo nuestra calidad de vida y aumentando el riesgo de hospitalización.

¿Y a nivel cardiaco y vascular?

Por otro lado, es comúnmente conocido la estrecha relación entre corazón y riñón, donde si uno no va bien, seguramente el otro tampoco. Sin embargo, y siendo un poco más técnicos, la inflamación anteriormente descrita puede producir insuficiencia cardiaca, pese a que en muchos casos no haya una fracción de eyección reducida, pero si la función sistólica o diastólica. Además, la menor disponibilidad de óxido nítrico en nuestro organismo incrementa nuestra presión arterial (haciendo que esté más descontrolada), aumentando la rigidez arterial y por tanto la carga de trabajo del miocardio durante cualquier actividad.

Por otro lado, algo muy común durante la enfermedad renal crónica es padecer anemia, producida cuando los riñones no producen eritropoyetina, desembocando en una función física baja y por tanto intolerancia al ejercicio, ya que el oxígeno no es llevado de forma óptima a los diferentes tejidos del organismo. Aquí, parece que la inflamación generada tiene un papel importante, inhibiendo la absorción de hierro.

¿Y a nivel renal?

Finalmente, la acidosis metabólica producida genera un déficit en la excreción de ácido, provocando fatiga temprana, la cual se asocia con menos masa muscular y capacidad funcional. Sin embargo, esto puede ser mejorado tras el trasplante, aumentando, en parte, la capacidad de ejercicio.

Y, si quieres saber como puedes cuidar tus riñones con ejercicio, no te pierdas este artículo de nuestro blog: «Cuida tus riñones con ejercicio«.

Fatiga y enfermedad renal crónica- infografía

Para la fatiga en la enfermedad renal sería conveniente empezar un programa de entrenamiento. No dudes en contactar con el equipo Trainsplant, nosotros nos ocuparemos de analizar tu caso y ayudarte.

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Referencias

  1. Kirkman, D. L., Bohmke, N., Carbone, S., Garten, R. S., Rodriguez-Miguelez, P., Franco, R. L. et al. (2021). Exercise intolerance in kidney diseases: physiological contributors and therapeutic strategies. American Journal of Physiology-Renal Physiology, 320(2), F161-F173.
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