Muchas veces tras una lesión medular nos hablan sobre la importancia del entrenamiento, en particular del ejercicio físico de intensidad media o vigorosa, pero ¿por qué se debe entrenar a esas intensidades?

Según una de las revisiones sistemáticas más importantes en cuanto al efecto de los programas de entrenamiento tras una lesión medular realizada por X. Devillard et al. ( 2007) ya nos ponía en el contexto de que muchas de las actividades diarias realizadas por las personas con lesión medular no son adecuadas para mantener una buena forma física y pueden afectar seriamente a su calidad de vida.

Factores principales de pérdida de forma física y calidad de vida tras una lesión medular:

  • Reducción de autosuficiencia
  • Mayor riesgo de enfermedad cardiovascular por la falta de actividad física moderada – vigorosa.
  • Perdida de masa muscular funcional
  • Pérdida de control simpático o sistema nervioso simpático deteriorado limitando el control del flujo sanguíneo, gasto cardíaco, frecuencia cardíaca máxima.
  • Lesiones por falta de entrenamiento.

Se han investigado varios tipos de programas de entrenamiento para lesión medular y se ha podido ver cómo los programas de ejercicio físico personalizados son muy eficaces para mejorar y mantener la capacidad física.

Pero para hablar de la mejora de la capacidad física es necesario que desglosemos por partes los beneficios del entrenamiento después de la lesión medular según a las capacidades trabajadas:

Entrenamientos de capacidad aeróbica en lesión medular: 

Se ha comprobado que existe un aumento del consumo máximo de oxígeno (VO2pico) tras el entrenamiento ( Brouwers M et al., 2010; Noreau L et al., 1995).

En el estudio de Le Foll-de Moro et al. ( 2005) se observó aumentos significativos en el VO2pico después de 6 semanas de entrenamiento a intervalos en silla de ruedas 3 veces por semana. También se observaron aumentos significativos tras un programa de entrenamiento con un ergómetro de brazos de 6 semanas, viéndose que los participantes que entrenaron a una intensidad alta (70-80% de la FC) tuvieron una mejora significativamente mayor en el VO2pico en comparación con los que entrenaron a baja intensidad (40-50% de reserva de FC) durante 8 semanas ( de Groot et al., 2003).

El nivel de lesión parece importante para predecir el cambio en el VO2máx. (Hjeltnes et al., 2003), pues las personas con paraplejia tienen un aumento del 28% en consumo máximo de oxígeno durante el período de 4 meses de entrenamiento, pero que no existen cambios en los que tienen tetraplejia (por ello es importante cuantificar la intensidad y la carga del entrenamiento).

Entrenamientos de potencia en lesión medular:

La potencia máxima alcanzada durante una prueba de prueba de ejercicio máximo es un componente de la capacidad física que proporciona un indicador indirecto de la fuerza muscular y la capacidad aeróbica.

Los programas de entrenamiento de ergometría de brazos de 6 y 8 semanas de duración han producido mejoras significativas en la producción de potencia máxima, independientemente de la intensidad del entrenamiento (Sutbeyaz,ST. et al., 2005; de Groot et al., 2003). Además también se demostró que el entrenamiento de ergometría de brazos en la rehabilitación hospitalaria (en fase aguda de la lesión) aumenta significativamente la potencia máxima en pacientes con paraplejia y tetraplejia.

Los programas de ejercicio mixto, que incluyen entrenamiento de fuerza (donde la progresión de la carga llegaba hasta repeticiones con un 70-80% de la repetición máxima de los sujetos) parece suficiente para lograr mejoras a largo plazo. Cuando la FC máxima no puede estimarse con seguridad (por ejemplo, en individuos con lesiones cervicales y, por lo tanto respuesta de la FC al ejercicio), las intensidades de ejercicio de 3-4 en la escala de esfuerzo percibido de Borg.

Entrenamientos de fuerza muscular en lesión medular:

La fuerza muscular es un resultado de rendimiento muy relevante de la capacidad física en la población con lesiones medulares crónicas, ya que la mejora de la fuerza tendrá un impacto significativo en la capacidad de realizar actividades de la vida diaria (por ejemplo, transferencias, desplazamientos…).

El aumento de la fuerza se asocia a un aumento de la masa muscular, asociado a su vez a unos beneficios metabólicos.

Numerosos estudios han evaluado la eficacia de diversos protocolos de entrenamiento para mejorar la fuerza muscular. Estos protocolos pueden clasificarse como entrenamiento de fuerza «voluntario» (es decir, que utilizan músculos no paralizados), y los que utilizan alguna forma de ejercicio con estimulación eléctrica de músculos paralizados. Por nuestras competencias nos centraremos en explicaros que ha mostrado la ciencia en cuanto el Entrenamiento de Fuerza «Voluntario”:

Entrenamiento de fuerza “voluntario”: Once estudios examinaron cambios en la fuerza tras el entrenamiento de músculos paralizados. En todos los estudios, quedó claro que los músculos respondieron al entrenamiento de forma similar a la que se que cabría esperar en la población sin discapacidad.

En concreto, los paradigmas de circuito, cinta de correr , la ergometría de brazos y el entrenamiento con equipos especializados (por ejemplo, la ergometría de ergometría de hombros) aumentaron significativamente la fuerza muscular de extremidades entrenadas después de tan sólo 5 semanas.

Aunque la mayoría de estudios utilizaron volúmenes de entrenamiento que incorporaban frecuencias de 3 días por semana, se demostraron cambios significativos en la fuerza con un entrenamiento de 2 días por semana con un entrenamiento de alta calidad (temporizado, estructurado y planificado en cuanto al RM)( Hicks, A.L. et al, 2003). Para los estudios que emplean el entrenamiento de peso libre (por ejemplo, levantamiento de pesas), las intensidades de entrenamiento varió entre el 50-80% de la repetición máxima. Se ha demostrado que el entrenamiento de fuerza dos veces a la semana empleando 2-3 series a del 70-80% del RM es eficaz para aumentar la fuerza muscular voluntaria.

Si eres una persona con lesión medular y quieres cumplir con todas las recomendaciones que os mostramos en este post, a través de la evidencia científica, y así, alcanzar unos beneficios, es muy necesario que te pongas en manos de un o una profesional del ejercicio físico especializado en daño medular, y así, temporizar de manera adecuada los objetivos y llevar una correcta cuantificación de las cargas para mejorar tu calidad de vida.

Artículo adapatado por:

Miriam Salas
Técnica superior en Actividades físicas y animación deportiva
Graduada en ciencias de la actividad física y del deporte Máster en investigación en Ciencias del deporte
Estudiante del programa de Dococtorado en investigación Sociosanitaria Especialista en especialista en ejercicio físico adaptado a lesión neurológica y medular y deporte adaptado.

Nº Colegiada N°58682

Referencias:

Brouwers M, Stacey D, O’Connor A. Knowledge creation: synthesis, tools and products. CMAJ 2010; 182: E68–E72.

De Groot PCE, Hjeltnes N, Heijboer AC, Stal W, Birkelan K. Effect of training intensity on physical capacity, lipid profile and insulin sensitivity in early rehabilitation of spinal cord injured individuals. Spinal Cord 2003; 41: 673–679.

Duran FS, Lugo L, Ramirez L, Eusse E. Effects of an exercise program on the rehabilitation of patients with spinal cord injury. Arch Phys Med Rehabil 2001; 82: 1349–1354.

Hicks AL, Martin KA, Ditor DS, Latimer A, Craven C, Bugaresti JM et al. Long-term exercise training in persons with spinal cord injury: effects on strength, arm ergometry performance and psychological well-being. Spinal Cord 2003; 41: 34–43.

Hjeltnes N, Wallberg-Henriksson H. Improved work capacity but unchanged peak oxygen uptake during primary rehabilitation in tetraplegic patients. Spinal Cord 1998; 36: 691–698.

Le Foll-de Moro D, Tordi N, Lonsdorfer E, Lonsdorfer J. Ventilation efficiency and pulmonary function after a wheelchair interval-training program in subjects with recent spinal cord injury. Arch Phys Med Rehabil 2005; 86: 1582–1586.

Noreau L, Shephard RJ. Spinal cord injury, exercise and quality of life. Sports Med 1995; 20: 226–250.

Sutbeyaz ST, Koseoglu BF, Gokkaya NKO. The combined effects of controlled breathing techniques and ventilatory and upper extremity muscle exercise on cardiopulmonary responses in patients with spinal cord injury. Int J Rehabil Res 2005; 28: 273–276.

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